Menorca, protagonista de la sección “Travel” del New York Times

Menorca, protagonista de la sección “Travel” del New York Times

Menorca ha sido la protagonista de un reportaje en la sección de Viajes del New York Times. Las fotos que acompañan el reportaje, son de Lourdes Segade para el New York Times.

Ciutadella, centre històric. Foto del reportatge.

Ciutadella, centre històric. Foto del reportatge.

La autora del artículo es una colaboradora habitual del periódico en su sección de viajes: Sarah Wildmanquien no escribe de oídas ni gracias a los folletos oficiales, sino que realmente ha pisado la isla. Empieza hablando deCiutadella, la antigua capital, sus calles tranquilas, las fachadas de priedra rosácea a la luz del atardecer, y la “profunda diferencia” entre Menorca y Mallorca.

Ya en el segundo párrafo destaca dos de los valores de Menorca que definen también su cultura y la forma de ser de sus habitantes: lo que ella llama una “timeless quality“, ese pasar lento del tiempo, y también “algo extraño en un resort mediterráneo”: la tranquilidad. Es evidente que Sarah captó la esencia de la isla.

El reportaje destaca que Menorca fue declarada Reserva de la Biosfera en 1993 por la UNESCO y que en 2004, la declaración se amplió a su rico patrimonio arqueológico. Y por supuesto, se refiere a las 120 playas, la mayoría de ellas en estado natural.

La importancia del buen guía

Pienso que Sarah tuvo a buenos guías en su visita a Menorca, porque me sorprende que captara también otros aspectos de la realidad de la isla: dice que Menorca no es “exactamente” española, ni “simplemente” catalana(en referencia a su cultura e idioma), y menciona que todos los pueblos y culturas que pasaron por este estratégico punto del Mediterráneo dejaron algo en herencia.

Sarah viajó a Menorca con su família en junio del año pasado, en busca de la “singular identidad” que le suponía a la isla. Realmente es uno de los mejores meses para visitarla, hasta el punto de que asegura que ella y su familia, en algún momento, se sintieron “como intrusos” entrando en un territorio sin turistas ni masificación, de paisajes silenciosos y calles tranquilas. Me encanta este párrafo, porque pienso, una vez más al leer el reportaje, que esta mujer captó perfectamente lo que Menorca es: “Mientras la gente a la que conocimos -hoteleros, restauradores, comerciantes, fabricantes de zapatos, granjeros- eran realmente amables, expresaban un sentimiento de protección hacia Menorca, una reticencia, que, para nosotros, significó una experiencia de viaje profundamente auténtica. Estaba claro que no se trataba de un lugar que se maquille para los turistas“.

Pequeños hoteles y habitaciones de alquiler

Sarah cuenta su recorrido por playas, faros, poblaciones… y destaca el hotel en el que se alojaron en Ciutadella, un pequeño hotel familiar ubicado en el centro histórico: el Tres Sants; en Es Migjorn Gran se alojaron en el agroturismo Binigaus Vell; en Sa Mesquida comieron en el bar restaurante del mismo nombre, donde el pescado fresco del día está tan garantizado que no disponen de carta, sino de una lista de posibilidades escrita a mano a boli que se renueva cada día según la pesca; el Hotel Xoroi, en Alcaufar, Sant Lluís; y se refiere también al mercado alegal de alquiler de habitaciones, que funciona gracias al boca-a-boca, y que recomienda por económico y de calidad. También recomienda el restaurante Es Gust (Ciutadella), el Restaurant Migjorn, el Bar Es Moll en Es Grau y la Pastisseria des Centre en Ciutadella.

Plaça des peix, foto de Lourdes Segade per al New York Times.

Plaça des peix, foto de Lourdes Segade per al New York Times.

El artículo, y también los comentarios que aparecen al final, me parece muy recomendables e interesantes por varias cosas:

– Da una imagen de Menorca que es la auténtica, lo que es Menorca realmente. Por lo tanto, me hace pensar una vez más que este es nuestro producto turístico, ya lo tenemos, solamente debemos aprender a valorarlo y ofrecerlo.

– El encanto de Menorca se percibe mejor fuera de julio y agosto. O sea, que algo no estamos haciendo bien cuando la “temporada turística” realmente está afectando a lo que somos y ofrecemos. Me hace confirmar que el clásico “sol y playa” nos lo han impuesto desde fuera: los grandes hoteles y el turismo masificado son un modelo extraño a la identidad de Menorca.

– No debemos avergonzarnos de lo que somos, ni “maquillarnos para el turista”. Pongamos en valor lo que somos y ofrezcámoslo a quien pueda estar interesado. Estamos a tiempo.

– Me confirma que el lujo no es un hotel con mármoles y dorados, sino un cap roig a la plancha recién pescado, unos tomates frescos del huerto, las vistas al mar, el paisaje, la tranquilidad, el silencio…

– No es lógico que nos promocionemos con Mallorca e Ibiza. No nos parecemos, no ofrecemos lo mismo, no somos lo mismo. Cada isla debe encontrar su producto y promocionarlo donde más conveniente lo crea, según sus objetivos y prioridades, y con un presupuesto a decuado que el Govern debe soltar.

– La estrategia de dirigirnos  a “mercados” y no a “clientes” es errónea. No nos sirven los británicos, ni los alemanes, ni los ingleses ni los españoles… debemos buscar a las personas intersadas en lo que Menorca es y puede ofrecer, sean de la nacionalidad que sean.

– El Consell Insular tiene mucho trabajo por delante, especialmente en convertir Menorca en una isla conectada con el mundo. Y no hablo de los aviones, que también, sino de las TIC: La desconexión puede ser un valor a promocionar, pero no si es obligada por falta de infraestructuras. ¿Por qué no seguir el ejemplo de El Hierro?

 

Post original, en la Comunidad HOSTELTUR 

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